Sueña, Que Se Puede: Testimonio Ray Fernández

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¿El colmo de una blogger? Un esposo anti redes. Nunca he escrito por estos medios, pero el último paso de una recuperación, es llevar nuestro mensaje con la esperanza de poder ayudar a otros. Lograr el maratón, me ha inspirado a dar mi testimonio.

1  de noviembre del 2015

SUEÑA, QUE SE PUEDE
Este es uno de los días más importantes de mi vida, como aquel que no recuerdo en que Papa Dios me trajo a la vida y abrí los ojos por primera vez y conocí a mi inolvidable padre y a mi querida madre. Como aquel día en que Dios bendijo bajo el sacramento del matrimonio la unión con la mujer virtuosa que tengo a mi lado.
Como el día del nacimiento de mi primera hija Amalia Maria, donde ya nuestra vida nos cambia y nos hacemos responsables de la vida de otro ser de la creación de Dios.
Como aquel, en días pasados, de la llegada de Emilia Maria,  quién a llegado a desbordar de aun más amor y felicidad nuestro hogar.
Se preguntaran como comparar días tan especiales con este. El hogar que tengo es un sueño logrado, el cual se ha construido a base de tomar decisiones, de coger el camino correcto, de dejar y cambiar muchas cosas y de plena entrega a la voluntad de Dios, por lo que en este día le digo al mundo SUEÑA, QUE SE PUEDE, palabras con las cuales le estoy dedicando esta meta de este primer maratón a Amalia.

 

Soy testimonio vivo de que si es posible lograr los sueños. Tuve una juventud muy inquieta, en la cual tuve problemas con el alcohol. Antes de llegar al matrimonio, mi esposa desconocía de los mismos, pero al casarnos la bomba estalló. Teníamos problemas todos los viernes, pues cuando me juntaba con los amigos los jueves, mi intenciones eran no tomar, pero caía y en mi mente decía no más y recaía. Pasaba el tiempo y no lo lograba y llegó el nacimiento de nuestra hija Amalia 22/12/2004 y dije ya si no más, pues el 13/01/2005 recaí grandemente y al llegar a mi casa encontré a mi amada esposa que recogía sus cosas con la bebe en brazos. Llegó su madre a buscarla, en desesperación llamé la mía. La situación empeoró, llegó un amigo, hoy mi querido compadre a interceder y se hizo responsable de llevarme a buscar ayuda,  ¡qué mañana aquella!

 

En la tarde el amigo me llevo a un centro de medicina conductual, me entrevisté con el doctor y me diagnosticó alérgico al alcohol. Luego de hacer un test de 26 preguntas y reprobar en 24, recomendó un tratamiento por 28 días de internamiento, donde él pondría el 10% y yo el 90% para lograr la recuperación. Solo le contesté “Doctor, usted está loco.” Me paré y me marché, en el camino le prohibí al amigo contar lo sucedido. 

Llegando a la casa algo me tocó.  Cambié de opinión y le dije “¿tú sabes que?, no tengo nada que perder dándome el chance, más pierdo si no me lo doy, yo me voy a ingresar.” Llegamos a la casa y contamos lo sucedido, ella con lágrimas en los ojos me abrazó y me dijo, “tu puedes, yo confío en ti y te apoyo.” Ella tuvo fe y se quedó.
Les cuento que ingrese al centro por los 28 días, que el doctor solo puso el 10% y yo el 90%, que la persona que me tocó en el camino a la casa fue Dios y desde ese día es el centro de mi vida, que el 13/01/2005  fue mi última recaída y desde ese día empecé a vivir de nuevo y a ir luchando en la vida por mis sueños.

Les dejo con estas palabras, con el deseo de que les sean de inspiración como lo han sido para mi.

“Experimentaremos la sobreabundante grandeza del favor de Dios, que nos elevará a un nivel más alto del que nunca soñamos.”

Que Dios les bendiga y les permita soñar.

Ray Fernández.